Tipos de Clientes: las sorpresas del trabajo freelance

Hace tiempo que venía dándole vuelta a esta para desarrollar un artículo sobre los tipos de clientes con los que he trabajado, buenos, malos, agradables, insoportables y demás… Está el mito de que trabajar en casa te quita dolores de cabeza, pero la realidad es otra, sobre todo cuando trabajas con clientes particulares para sus proyectos.

He tenido la oportunidad de encontrar clientes de todo tipo, aunque por suerte he encontrado más agradables que los indeseados por todo freelance, independientemente del área de trabajo en el que te desenvuelvas. Así que decidí hacer una lista de los tipos de clientes que puedes encontrar y además, te diré si vale la pena trabajar o no con ellos a fin de cuentas, según mi perspectiva, claro.

Tipos de clientes negativos

Empiezo directamente con los problemáticos, porque con ellos debes tener el ojo abierto para reconocerlos y evitarte malos tragos, estafas, discusiones y en fin, arruinar tu ambiente profesional de trabajo. Afortunadamente, sólo he trabajado con 2 o 3 de estos, pero los he visto a montones en las diferentes plataformas de trabajo, así que nada, te cuento cuáles son los que he visto.

El desconfiado

Es típico cuando comienzas en el mundo freelance que desconfíen de tu profesionalismo, aunque es evidente si utilizas una plataforma que no protege al contratante ni al contratado, por lo que puede salir más caro para cualquiera de los dos. Esto generalmente lo solucionas con recomendaciones de clientes previos, un buen portafolio y claro, una buena marca personal.

Algunos se niegan a darte acceso a sus portales o redes sociales al principio, pero con el tiempo, si decides trabajar con ellos y brindar un servicio de calidad, terminas por enamorarlos y tener acceso a sus proyectos total o parcial. Básicamente esto queda de tu parte con respecto a tus habilidades, así que yo recomiendo convencerlos de trabajar contigo.

¿Trabajé con ellos?: Sí.
¿Valen la pena?: Algunos.
¿Son frecuentes?: 5/10.

El perfeccionista

Entre los tipos de clientes, este es quizás el peor de todos los que he visto. Se valen de las correcciones eternas para darle mil vueltas al trabajo con la excusa de que está mal hecho, no importa lo que hagas, no te lo aceptará y querrá la versión final para utilizarla.

En el caso de la redacción, he visto muchos de ellos con colegas y he tenido algunos que, afortunadamente, sí me han pagado, con unos cuantos empujones de más e innecesarios claro… Te recomiendo nunca entregar la versión final y en el caso de que pida correcciones más de 3 veces por detalles «tontos», retira tu trabajo y utilízalo tú.

¿Trabajé con ellos?:
¿Valen la pena?: No.
¿Son frecuentes?: 1/10.

El tacaño

«Es muy costoso», «no tengo presupuesto», «¿haces rebaja si hay tal cantidad de trabajo?» son algunos de los mensajes que recibo en estos casos, aunque cabe destacar que, quizás el no tener presupuesto no siempre es mentira. Sin embargo, los tacaños son quienes buscan mano de obra barata, ya sea porque revenden lo que ofreces o porque buscan ahorrarse los centavos.

Yo he tenido clientes que tienen bajo presupuesto y esto no les hace tacaños, eventualmente con mis resultados, pudimos subir los precios -¿quieres lo mismo para tu web?-, así que ser tacaño no siempre es malo. Ahora bien, hay quienes sin importar el precio, siempre dirá: «Es costoso» o la clásica: «Conozco personas que cobran menos», a lo que respondo: «Ve con ellos de un principio entonces».

¿Trabajé con ellos?: Sí.
¿Valen la pena?: Muy pocos.
¿Son frecuentes?: 7/10.

El témpano de hielo

Es que «frío» se queda corto… He visto algunos que, pese a no obviar la cordialidad, van directo al punto sin miramientos: quiero esto, dame precio, me gustó, trabajemos, me entregas y pago. Entiendo que ser directo no es malo, pero crea una barrera casi infranqueable entre ambas partes y hay que recordar que somos humanos, un mejor trato brindará un mejor trabajo.

Sí, sí, ya sé, lo importante es que pague y quede contento, pero estos clientes ni una reseña de trabajo te brindan, por lo que te piensas un par de veces si no son robots… Pese a ello, no suelen quejarse de precios, sí de los detalles ya que buscan calidad e inmediatez de ser posible.

¿Trabajé con ellos?:
¿Valen la pena?: La gran mayoría.
¿Son frecuentes?: 3/10.

El que no sabe lo que quiere

¡Huye de ahí! Tuve uno y aprendí a las malas que no se puede hacer feliz a alguien que no sabe lo que quiere, sobre todo cuando se trata de trabajo. Te brindan total libertad para hacer tu redacción, diseño, programación o lo que sea, pero una vez entregas te dicen: «No es lo que tenía en mente».

Todavía no desarrollo poderes mentales como los del profesor Charles Xavier de los X-men como para saber qué hay en sus mentes, aunque si no tienen claro, dudo que tengan un esquema para seguir. Pídeles una guía o al menos un ejemplo de lo que buscan y evita malos tragos.

¿Trabajé con ellos?:
¿Valen la pena?: No.
¿Son frecuentes?: 1/10

El para ayer

Este depende de si se mezcla o no con el tacaño… Como el trabajo es de inmediato y para «ya», el precio sube y debes tenerlo claro, por lo que si acepta el precio no debes tener problemas en trabajar si su plazo de entrega es aceptable para ti. Recuerda que no puedes exponer a dar malos resultados y que del apuro no sale nada bueno, a menos que trabajes bien bajo presión.

¿Trabajé con ellos?: Sí.
¿Valen la pena?: Algunos.
¿Son frecuentes?: 1/10.

El que se cree tu jefe

Son de lo peor… Aunque personalmente no los he tenido y espero no tenerlos. He visto colegas que han tenido estos tipos de clientes que se creen dueños absolutos de tu trabajo y que por ende, vives gracias a ellos y, la verdad es que no es así. Si somos freelance es precisamente para ser nuestros propios jefes, aunque a veces provoca despedirnos a nosotros mismos, ¿o soy el único al que le pasa?

¿Trabajé con ellos?: No.
¿Valen la pena?: No.
¿Son frecuentes?: 1/10.

Quizás te interese leer:

Tipos de clientes positivos

Ahora bien, están los clientes agradables que, más allá de quedar satisfechos con tu trabajo, establecen una relación contigo y hasta llegan a reírse y preocuparse por ti. «A mí lo que me importa es que me pague bien» me dirás, pero la verdad es que estos clientes nunca me han dado malas experiencias -salvo por mi propia culpa- y mucho menos me han pagado mal.

El constante

De todos los tipos de clientes, este sin duda es mi favorito, aunque a veces pasan semanas o meses desaparecidos, cuando vuelven te cargan con toneladas de trabajo que además tendrás tiempo de entregar con calma. Ellos no llegan de primera mano, tienes que ganarlos, demostrar la calidad de tu trabajo para que queden satisfechos y cuando tengan un nuevo proyecto, regresen.

¿Trabajé con ellos?:
¿Valen la pena?: Todos.
¿Son frecuentes?: 4/10.

Portal de un cliente constante: Merktop.es

El confiado

Nunca los dejes ir porque significa que confían plenamente en tu trabajo y podrían darte rienda suelta a sus proyectos, por lo que es casi un cliente exclusivo y a decir verdad, en esto del freelance, donde el trabajo puede escasear en algunas temporadas eso vale oro.

Por lo general, te brindan total acceso a sus proyectos, tienen total transparencia contigo e incluso, ellos mismos te ofrecen una subida del precio cuando ven que los resultados incrementan progresivamente con tu desempeño. Tengo 2 o 3 clientes así, aunque ganarlos me tomó un par de meses.

¿Trabajé con ellos?: Sí.
¿Valen la pena?: Sí.
¿Son frecuentes?: 2/10.

El portal de un cliente confiado: Cámaras-Evil.com

El de mil proyectos

Quizás es de los que te ofrecerán un trabajo más constante, ya sea porque tienen 10 páginas web’s, 20 cuentas de Instagram o qué sé yo -todo a modo de exageración- y no han terminado con una, cuando ya se montan en la otra. Siempre tienen trabajo para ti, lo cual es más que positivo, pero requieres un compromiso tal que a veces puede ser absorvente.

La principal ventaja de este tipo de clientes es que no suelen tener malos precios y no importa tu monto, lo cancelan sin problemas ni percances. Algunos de ellos, llegan a pagarte por adelantado el proyecto antes de siquiera avisarte que te lo van a asignar, no me ha pasado, pero he escuchado casos.

¿Trabajé con ellos?: No.
¿Valen la pena?: Sí.
¿Son frecuentes?: 0.5/10.

El motivador

Cuando hablamos de los tipos de clientes, hay uno que personalmente me gusta mucho para el desarrollo del trabajo profesional, te hablo del cliente que te motiva a seguir aprendiendo, creciendo tu trabajando, ya sea con él o con otros clientes. Particularmente, no se preocupan por guardar los comentarios y siempre te brindan consejos y recomendaciones para seguir creciendo y aprendiendo.

En oportunidades te facilitan sus herramientas y tengo de prueba, uno que hace poco me ofreció utilizar su API de Amazon por si quería iniciar mis propios nichos TSA. Desafortunadamente, no tengo tiempo en este momento para hacerme cargo de más páginas, pero el gesto igual se agradece porque se aboca sobre el crecimiento de uno como webmaster.

¿Trabajé con ellos?: Sí.
¿Valen la pena?: Sí.
¿Son frecuentes?: 2/10.

El atento

Aunque no recomiendo mezclar la vida personal con la vida laboral, hay momentos en que los hechos inesperados sobrepasan a uno y termina repercutiendo en nuestro trabajo, aunque lo ideal es evitar lo más posible el impacto que pueda tener. Los clientes atentos siempre están al pendiente de lo que sucede en tu país o tienden a ser más compresibles con lo que te pueda suceder, en caso de algún percance.

¿Trabajé con ellos?: Sí.
¿Valen la pena?: Sí.
¿Son frecuentes?: 3/10.

El comunicativo

Siempre se mantiene en contacto contigo y busca la forma de mejorar la relación laboral, ya sea por agilizar el trabajo, los medios de pago o incluso, tus habilidades como freelance. Aunque pueden ser molestos en algunas oportunidades y si la diferencia horaria es de 6 horas o más, puede perjudicar a ambas partes.

¿Trabajé con ellos?: Sí.
¿Valen la pena?: Sí.
¿Son frecuentes?: 2/10.

El que te escucha y pide recomendaciones

El cielo de los contratantes tiene un lugar especial para este tipo de clientes y no lo digo en broma, porque más allá de querer el servicio, están dispuestos a escuchar tus recomendaciones para mejorar el trabajo final, ya sea en ámbitos de estructura, entrega u otra características.

Claro está que hay un límite de las recomendaciones que puedes hacer en torno al área en la que te desenvuelves, pero mientras sea algo competente para ti, no debes tener problemas. Por ejemplo, hace poco un cliente me pidió un artículo del cierre de una empresa, pero este tipo de artículos son para hacerlos recientes, tras casi una semana después ya no tiene mucho tráfico, por lo que al decírselo, entendió que no valía la pena aunque yo hubiese cobrado igualmente.

¿Trabajé con ellos?: Sí.
¿Valen la pena?: Sí.
¿Son frecuentes?: 3/10.

Otros tipos de clientes

Ahora, hay algunos clientes que no son buenos ni malos, que sólo existen y están ahí para que tú trabajes con ellos, total, parcial u ocasionalmente. Estos no supe dónde clasificarlos por los que dejé un apartado de otros tipos de clientes para que los conozcas de igual forma, porque nunca está de más.

El fantasma

Nadie sabe de dónde provino, ni cómo dio contigo, pero está ahí para que trabajes con él sin importar el precio que le des. Cuando termines de hacer tu trabajo, seguramente vuelva a desaparecer por el mismo camino por dónde vino y no vuelvas a escuchar de él.

Tuve un caso particular a finales del año 2019, donde trabajé por correo con alguien y nunca supe el portal, proyecto y mucho menos de dónde sacó mi contacto para trabajar. Aún así, me pagó sin faltas cada artículo que le realicé y tan pronto se fue de vacaciones, más nunca supe de él.

El que siempre te cotiza

Creo que ni son clientes porque al fin y al cabo, nunca has trabajado con él, pero se toma el atrevimiento de escribirte constantemente para pedirte un presupuesto, hasta que eventualmente desaparece también, seguramente trabajando con otra persona que le cobra menos.

Este tipo de clientes sólo están comparando precios entre freelance para escoger el que más le convenga a su bolsillo, olvidándose así de la calidad, pero esto realmente no nos afecta. Yo te recomiendo que, si un cliente te pide muchas cotizaciones sin concretar, no le entregues ni una más, quizá nunca te contrate.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *